La transparencia vende porque reduce incertidumbre. Una ventana profesional con film (tipo PET) permite ver el contenido sin exponerlo a polvo, humedad o manipulación. Un hueco troquelado "a secas" puede ser una puerta abierta a problemas.
La ventana también debe lucir impecable: sin manchas de pegamento, sin arrugas, sin torceduras. Si se ve artesanal, el producto se percibe barato aunque sea bueno.
Úsalo cuando el producto tenga belleza visual: repostería, cosmética, juguetes, detalles premium. Si el producto no es "bonito", la ventana puede jugar en contra, así que elige con estrategia.


